Si has estado por el interior de Valencia, seguramente te habrás cruzado con una tapa que nunca falla en los bares más auténticos: el morro frito. Crujiente, sabroso y con ese punto salado que pide a gritos una caña bien fría, el morro es un clásico que, aunque humilde, se ha ganado un lugar de honor en las cartas de muchos locales.
Uno de los sitios donde mejor lo preparan es el Chiringuito Los Arenales, en la zona de Ademuz. No solo por cómo lo cocinan, sino por el entorno donde lo sirven: entre naturaleza, piscina y buen ambiente, comer allí es todo un plan.
¿Qué tiene de especial el morro?
El morro es una parte del cerdo que muchos consideran “de aprovechamiento”, pero que bien hecho, se convierte en un bocado espectacular. Lo cortan en trozos, lo fríen hasta que queda bien dorado y crujiente por fuera, y por dentro sigue teniendo esa textura jugosita que tanto gusta.
Se sirve caliente, normalmente en plato grande para compartir, y acompañado de pan y una buena bebida. Es simple, pero tiene ese algo que engancha.
Chiringuito Los Arenales: sabor y entorno
Este chiringuito está al lado de la piscina municipal de Ademuz, rodeado de verde y muy cerca del río Túria. Abre durante los meses de calor, desde Semana Santa hasta noviembre, y es el típico sitio donde puedes pasar el día entero sin darte cuenta.
Tienen una carta sencilla pero con todo lo que apetece después de una ruta o un chapuzón: tapas, bocadillos, platos combinados y, si reservas, incluso paella o puchero los fines de semana.
Pero si hay algo que no puedes dejar de probar, es su tapa de morro.El morro frito: la tapa estrella del interior de Valencia
¿Por qué mola tanto?
- Porque está buenísimo: Lo preparan en su punto, sin exceso de grasa y con el toque justo de sal.
- Por el sitio: Estás comiendo al aire libre, con sombra, rodeado de gente que viene a pasar el día en familia o con amigos.
- Porque es parte del plan: Puedes empezar con una caminata por “La Celadilla”, darte un baño en la piscina y rematarlo todo con unas tapas y una cerveza fría.
